¿De verdad nos espían? Todo lo que debes saber sobre FaceApp

Lo del espionaje ruso ya empieza a ser como el cuento del lobo feroz. Te intentamos aclarar, brevemente, si es verdad eso de que Putin sabe hasta cuántas veces al día vas al baño.

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Si ha habido un protagonista mundial esta semana ha sido la aplicación FaceApp. Desde actores y cantantes hasta tu vecino de arriba, todos han querido subir a las redes sociales su rostro envejecido o con variaciones en el pelo o los dientes. Esta app te permite subir cualquier foto de tu galería y modificarla para ver cómo lucirías siendo calvo, joven o con bastantes años encima. Pero esta moda viral ha saltado por los aires cuando se ha corrido la voz de que la empresa rusa propietaria podría estar usando nuestros datos personales y compartiéndolos con otras empresas.

Esto no es nada nuevo, la verdad, y todos los días usamos redes sociales que comercializan con nuestros datos más íntimos. Pero, para que no te preocupes en exceso, te explicamos cómo funciona la app del momento y cómo de reales son los peligros que amenazan nuestra intimidad.

1. ¿Espionaje ruso? ¡WTF!

El propietario de la app de moda es el grupo ruso Wireless Lab, que aunque se presente en las tiendas de aplicaciones como una empresa con sede en Delaware (Estados Unidos), lo cierto es que de americana tiene bien poco. La compañía fue fundada en 2014 por el ingeniero ruso Yaroslav Goncharov. Pero claro, Delaware está considerado un “paraíso fiscal” y resulta muy goloso para empresas de este estilo, aunque el senador estadounidense Chuck Schumer ya ha solicitado al FBI que inicie una investigación sobre la aplicación. Si algo está claro, es que EEUU no se anda con tonterías frente al espionaje.

El Presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, con unos años -y unos cuántas coaliciones frustradas- de más.

La aplicación no es nueva y ya lleva años disponible tanto en Android como en iOS, pero en esta última semana se ha convertido en un fenómeno viral y las redes sociales se han llenado de rostros de ancianos. La popularidad de la herramienta, sobre todo, está en cambiarnos la cara y mostrarnos con varias décadas de más. Pero el problema reside en que esta transformación no se hace en el móvil sino en un servidor remoto por lo que hay que autorizar a la aplicación para usar nuestros datos. Y es así como consiguen nuestro permiso en tan sólo un par de clics.

2. ¿Dónde está la trampa?

El truco que usa FaceApp es que te permite descargarla y utilizarla sin necesidad de leerte ni aceptar las condiciones de uso. Vale, es cierto que rara es la persona que se lee los términos de uso de cada aplicación que se descarga, pero la mayoría sí que piden que al menos los aceptes. Pero que no los aceptemos no significa que no puedan tener acceso a ellos, ya que en este caso por el simple hecho de empezar a usarla ya estamos cediendo los derechos de todo lo que subimos a ese servidor externo.

3. ¿Voy a ver mi cara en webs rusas?

Tras la alarma desatada, muchos se preguntaron ¿qué estamos permitiendo hacer a Faceapp con nuestros datos? Pues prácticamente de todo, ya que al usar la app se le otorga a la aplicación el derecho de distribuir, publicar, modificar, reproducir el contenido y las imágenes a las que permitimos el acceso. Vamos que pueden ceder nuestras imágenes a alguna empresa rusa que colabore con ellos y nosotros sin enterarnos.

Al usar la app se le otorga el derecho de distribuir, publicar, modificar, reproducir el contenido y las imágenes a las que permitimos el acceso

4. ¡Sálvese quien pueda!

Parece el argumento de un capítulo de Black Mirror, lo sabemos. Ante tremenda distopía siempre se suele aludir al amparo de las instituciones europeas, como garantes de nuestros datos. Pero -sí hay un pero- aunque la Unión Europea tiene un Reglamento General sobre la Protección de Datos, la aplicación deja claro que, pese a ello, puede transmitir nuestros datos a servidores de otros países con una legislación más permisiva. ¿Qué países son estos? Pues básicamente Estados Unidos, aunque podría hacerlo con cualquier otro país si así lo desea.

Si Harry Potter volviera a los cines dentro de 40 años, en Hogwarts lucirían así.

5. Tampoco hay que volverse loco

Aunque pueda resultar escalofriante que un supuesto señor ruso tenga todas nuestras fotos, tampoco hay que volverse locos. Una empresa llamada Graphext, centrada en el análisis y clasificación de datos, apunta en un artículo de El Mundo, que un dato individual de alguien no sirve para casi nada y lo que las empresas codician son agregados de comportamientos de millones de personas para predecir actos de compra a gran escala. Además, los datos que obtiene FaceApp son de muy baja calidad y las fotografías que suben los usuarios no tienen ni por qué ser de ellos mismos.

Los datos que obtiene FaceApp son de muy baja calidad y las fotografías que suben los usuarios no tienen ni por qué ser de ellos mismos

6. ¿Nos fiamos o no?

Aunque la cesión de datos no sea para quitarte el sueño por las noches, tampoco pequemos de ingenuos y pensemos que la app solo usa nuestras fotos para aplicarles filtros. Para conseguir esos resultados tan realistas, el algoritmo debe entrenarse con miles de fotos y no sería raro pensar que se entrenase con las fotografías que los usuarios suben a diario. Aunque desde FaceApp aseguran que la mayoría de las imágenes se borran 48 horas después de haberse subido.

7. Si después de todo no te fías…

Si después de todo esto decides que no quieres que tus fotografías estén en ese servidor, la compañía acepta solicitudes para eliminar todos tus datos de su plataforma. Para ello solo hay que entrar en la configuración y darle a reportar un error para poder contactar con ellos.

Seguro que Rafa Nadal seguiría ganando Roland Garros con 60 años.