Fela Kuti sigue siendo revolución en su más pura esencia

El más fonky de los fonkys, fornicador nato, anarquista prodigio y creador de su propio género musical: el afrobeat. A casi 21 años de su muerte –el 2 de agosto–, su vida es para saberla y contarla.

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De Fela Kuti (Nigeria, 1938-1997) se podrán contar muchas cosas y, seguramente, ninguna sea aburrida. Tal vez su nombre no te suene, pero la música actual tiene una factura pendiente con él. Entre los fieles seguidores de la ‘religión Fela’ se encuentran Paul McCartney o Brian Eno. Y es que es considerado como uno de los artistas más importantes que ha dado África. La vena revolucionaria le viene de cuna. Su padre era reverendo, además de un excelente pianista, y su madre fue la primera mujer en conducir un coche en su país natal. Fela estaba predestinado a convertirse en un auténtico icono.

Si no hubiera abandonado la carrera de medicina en 1958 para entrar al Trinity College of Music (Londres) y dedicarse a la que sería su verdadera vocación, el mundo se habría perdido a este talentazo. Mientras estudiaba creó, junto a su banda Koola Lobitos, el género afrobeat, mezclando jazz clásico y sonidos africanos. Más tarde, se trasladó a Estados Unidos y fue ahí donde la personalidad e ideologías de Kuti se formaron, algunos dirán que para bien y otros que para mal. En América conoció al partido de las Panteras Negras y a su movimiento ‘Black Power’. Con ello, llegó una influencia política y social contestataria. Su banda dejó de llamarse Koola Lobito para ser Nigeria 70 y más tarde África 70.

Aún siendo un músico prodigioso y un cantante carismático, nunca se le llegó a considerar como tal. Muchos lo atribuyen a sus acciones políticas, ejecutadas mediante sus canciones, y a su forma de comportarse. Para muestra uno de sus discos más famosos, ‘Zombie’, dedicado a los militares nigerianos. Las letras de Kuti le cayeron como una bomba al gobierno de su país en una época en la que era extremadamente complicado expresar las opiniones. Además, el mundo vivía en conflicto constante; eran los 70. En sus conciertos el gobierno realizaba redadas y ataques armados. Su madre, de hecho, murió durante un ataque a la cooperativa fundada por el propio cantante, donde éste resultó gravemente herido.

A la inmortalidad

Fela fue detenido más de 100 veces a lo largo de su vida por propagar su ideología liberal y también pasó algún tiempo en la cárcel. Un rockstar de una pequeña etnia africana que vino para enseñar lo que era la verdadera rebelión. Entre sus hazañas se cuenta la de tener 29 “esposas”, como él las llamaba, aunque solo contrajo matrimonio una vez. Una de ellas, por cierto, intentó acuchillarle en el camerino durante un concierto en Barcelona. Eso sí, en el escenario cambiaba vidas. Una de las características principales de su música es que no le importaba el tiempo, una pieza podía durar hasta 30 minutos. Para él, las canciones breves eran clásicas del estereotipo del hombre blanco. Llegó a actuar en escenarios tan emblemáticos como el Festival de Jazz en Berlín (1978) y el de Glastonbury (1984) en Inglaterra, ambos recopilados en DVD para beneplácito de sus adeptos.

Tenía 59 años cuando una enfermedad por aquel entonces desconocida llamada SIDA le arrebató la vida al más rebelde de los músicos que el mundo pudo dar. Fela Kuti será recordado por levantarse contra la dictadura de su país, por defender los derechos de sus compatriotas y por tener una lucha constante contra los abusos de los militares nigerianos. Sus colegas lo recuerdan por sus creaciones futuristas, donde la música era el lugar común para que cualquiera pudiera sentirse libre. A  21 años de su muerte, seguro que el ‘Black President’ nos mira desde alguna dimensión desconocida con una sonrisa pícara mientras fuma marihuana.

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Foto: Waring Abbott / Getty Images